Lo que no se ve: el coste de la libertad

Marta Lam

Hace ya unos cuantos meses que comencé a trabajar en Thinking With You, y aún recuerdo las reacciones de mis amigos y conocidos al explicarles nuestra filosofía de empresa.

Y cada vez que explicamos cómo funcionamos en Thinking, las reacciones suelen ser muy parecidas; cejas levantadas, ojos muy abiertos, sonrisas de medio lado algo incrédulas y, sobre todo, caras de emoción por conocer una empresa en la que se da tanta libertad y confianza al trabajador.

Ese primer momento de euforia al conocer cómo trabajamos, es la primera reacción que viven las personas al experimentar la transformación de la empresa tradicional a este nuevo modelo de empresa que está emergiendo por todo el mundo. La fase de euforia que viví cuando comencé a trabajar en Thinking.

La euforia es la primera de las cuatro fases que Pablo Aretxabala, de K2K Emocionando, nos explicó hace poco en una conversación que tuvimos sobre la vivencia del cambio cultural en las empresas (haciendo el símil con la experiencia de irte de casa de tus padres).

Euforia:

El subidón de sentir la libertad de no tener a tus padres.

En mi caso, sentí como si me entregaran un cheque en blanco: ¿Trabajar haciendo lo que quiera, como quiera, cuando quiera y cobrando lo que quiera? -pensé.

A pesar de lo que me sugerían algunos amigos, no me puse un sueldo de un millón al año. Nos ponemos el sueldo que consideramos justo, acorde con lo que podemos aportar y con lo que necesitamos. No es un tema fácil, pero ¿cuántos pueden decir que eligen su sueldo? Yo estaba pletórica.

Choque con la realidad:

Es el coste de la libertad. Te das cuenta de que la nevera no se llena sola, la ropa no se lava sola… Te das cuenta de la responsabilidad que trae consigo la libertad. Tener libertad tiene consecuencias.

No tener un jefe que te diga lo que hacer y cómo hacerlo puede ser muy gratificante. Pero también muy difícil. Llega el lunes y te preguntas: ¿qué hago yo hoy?, ¿qué es lo que más le va a aportar a Thinking?, ¿qué puedo aportar yo? Hay días lúcidos e inspiradores en los que se me ocurren mil ideas. Otros días son como una noche nublada para un navegante sin brújula.

La responsabilidad es lo que guía todas nuestras acciones, entendida ésta como co-responsabilidad.

Todas nuestras acciones tienen un impacto en Thinking. Tanto si facturo como si no facturo. Si me tiro dos semanas haciendo un vídeo, si me quedo atascada en un post… Esta libertad conlleva el peso de la responsabilidad. En el mejor y el peor de los sentidos. Si considero que no estoy aportando lo suficiente, soy la única responsable de levantar la mano y poner sobre la mesa al equipo lo que me está sucediendo.

Crossroads:

Maduración o vuelta atrás. Ante el aluvión de responsabilidades y consecuencias,  puedes hacer dos cosas: volver a casa de tus padres (retornar a la cultura de tener un jefe que te diga lo que hacer), o continuar el camino hacia la maduración. Entiendes que lo que ganas al tener tu propio piso, la libertad e independencia, pesa más que la comodidad.

Algunas personas no quieren tener que decidir qué es lo que pueden aportar a su empresa. No quieren romperse la cabeza. Quieren trabajar unas horas al día, volver a casa y olvidarse de todo (o tal vez, desconocen que pueden hacerlo).

Este sistema no es así. La responsabilidad de que harás lo que mejor consideres para tu empresa requiere creatividad, esfuerzo continuo, pensar y pensar, y comprometerte más que si tuvieras un trabajo convencional.

Maduración:

Ser libre y responsable, conocer y vivir las consecuencias de las decisiones que estás tomando.

Ese esfuerzo e inquietud – entendida ésta última como un “no estarse quieto en ninguno de los sentidos”-, por querer crecer y mejorar para ti primero, pero también por aportar más a tu empresa, puede ser un impulso de lo más gratificante que puedas vivir. Como la libertad de tener tu pisito. ¿Hay que lavar y planchar? ¿Hay que hacer la compra y fregar? Pues sí, pero lo haces encantado, porque tienes libertad y autonomía.

Y es que esta nueva manera de entender la cultura, esta nueva manera de trabajar es, efectivamente, como irte de casa de tus padres. Es una experiencia increíble, ya que tiene mucho más sentido. Con ella creces y aprendes cada día. Pero no es nada, nada fácil. Ni cómoda. Hay días en que me gustaría que alguien me dijera lo que hacer. Es en esos momentos -y es lo mejor de estar en Thinking- cuando pido ayuda al equipo. “Levanta la mano cuando lo necesites” -decimos. Es uno de nuestros lemas.

Pablo Aretxabala recurría también a la metáfora de la bicicleta. Muchas empresas al empezar a cambiar sienten que les va peor que antes. Pero esto es como montar en bicicleta: cuando no sabes cómo hacerlo, te caes todo el rato, te levantas, lo intentas, te vuelves a caer… Tienes la incómoda sensación de que vas más despacio que andando. Como cualquier habilidad que se pretenda adquirir, hay que invertir un tiempo en aprender a montar. Pero una vez que experimentas que sabes, ¿no es una sensación increíble?

Sólo cuando sabes montar, tienes el poder de elegir si quieres ir en bicicleta o no. De la otra manera, sólo puedes ir caminando.

Personalmente me está encantando este viaje en bicicleta y vivir sin padres, pero las caídas y las horas de limpieza del piso, no me las quita nadie.

Showing 5 comments
  • Maria
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    Cuando escolaricé a mi hijo lo hice en una escuela libertaria. Sin horarios ni curriculum, sin lengua vehicular ni profesores. Dos normas basicas. No se pega, no se quita nada de las manos. Nos advirtieron. Los niños los primeros dias pueden llegar a enfermar. El peso de la libertad, precisamente. Hoy por hoy es un niño que sabe lo que quiere, cómo lo quiere sin cuestionar la legitimidad de su deseo, capaz de razonar ante un adulto y sacar adelante sus proyecto. En otras pañabras, no tiene miedo a ser libre

    • Marta Lam
      Marta Lam
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      ¡Qué interesante esto que nos cuentas Maria! Me encanta saber que hay escuelas así, y no sólo eso, sino que además, funcionan. Qué suerte ha tenido tu hijo :) Un abrazo y gracias por compartir esto con nosotros!

  • Ana
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    Muy interesante tu artículo Marta. Sería muy interesante que todos incluso en la empresa ‘de papá y mamá’ nos plantearamos las cuestiones que indicas. Nos aportaría a nosotros mismos y a nuestras empresas. Muchas gracias!

    • Marta Lam
      Marta Lam
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      Ojalá algún día (y ojalá no muy tarde) todas lo hagan! Un abrazo y gracias por tu comentario :) Me gusta mucho saber que hay más gente que se plantea estas cuestiones.

  • David Mayo
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    Me encanta tu reflexión Marta! Un concepto super interesante que muchas empresas deberian plantearse. Creo que no es factible en todo tipo de organizaciones o en cierto tipo de trabajos y perfiles profesionales. Hay mucha gente que no quiere tener la responsabilidad de tomar decisiones y necesita tener una dirección. Sin embargo, muchas empresas deberian plantearse implementar “algo” de este concepto en ciertos puestos o funciones. Un abrazo fuerte!

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