4 claves para mantener un ritmo sostenible y mejorar la productividad

David Roncero

Recuerdo haber estado en una formación con una empresa sobre agentes de cambio y desarrollo de habilidades en la que un asistente me preguntó: David, ¿tú qué opinas de las horas extras? En esta empresa tenían un “chiste” que decía: “nos gusta tanto la jornada de 40 horas semanales, que la hacemos dos veces”.

Cuando facilito sesiones de formación intento no volcar mi opinión personal o mis soluciones a menos que me lo pidan expresamente. En aquel caso, puesto que la formación se enmarcaba en el ámbito de la cultura ágil, me fui al origen: el Agile Manifesto. Uno de los principios de Agile Manifesto dicta:

Los procesos ágiles promueven el desarrollo sostenible. Los promotores, desarrolladores y usuarios debemos ser capaces de mantener un ritmo constante de forma indefinida.

En este principio se habla de sostenibilidad y constancia. Pero, ¿qué significa ser sostenible? Puesto que las personas al final somos animales, complejos, pero animales al fin y al cabo, la definición que más me gusta de sostenibilidad es:

Especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente (RAE).

La pregunta es ¿cómo conseguimos esta sostenibilidad? Para mí, existen varios puntos a tener en cuenta para evaluar si nuestro desempeño está siendo sostenible:

1. ¿A qué es debido mi alta dedicación? Es importante, revisar la raíz última de estar haciendo horas de más. A menudo, pongo el foco en la eficiencia para ver si todo lo que hago en el día a día es necesario, aporta valor y si es la mejor forma de hacerlo. Incluso puede que estés cayendo en el perfeccionismo.

2. ¿En qué nivel vital está aportando mi dedicación actual? Una vez que he revisado que en términos de eficiencia está correcto, es importante tener claro en qué nivel de mi vida está aportando. Saber cuál es el objetivo que deseo conseguir con todo aquello que hago para priorizar.

3. ¿Qué es lo que más me desgasta de mi dedicación? Para saber qué necesito recargar, he de saber qué parte de mí se está desgastando más. Cabe enfocarse en si se trata de un desgaste físico, intelectual o emocional. Es interesante tenerlo claro para la siguiente clave.

4. ¿Qué me recarga de un exceso de dedicación? Para eso es importante tener claro lo anterior. Si mi sobrededicación es un tema que afecta a mi estado físico, es importante fijar en mis rutinas diarias cosas que me recarguen físicamente, por ejemplo, dormir media hora más o hacer deporte. Si se trata de un tema intelectual, quizá pueda introducir actividades que no requieran pensar en mi día a día, y si es un desgaste emocional, he de encontrar aquello que me devuelva a un estado neutro (tranquilidad, paz, placer).

Cuando entreno con amigos y nos picamos unos con otros, nos repetimos la frase “nada es gratis”, recordándonos que si en un punto del entrenamiento hacemos un sobreesfuerzo, lo pagaremos más adelante en forma de pájara, flojera o reducción del ritmo. Creo que en el caso del trabajo es parecido. Si hacemos grandes excesos y no nos recuperamos o graduamos el nivel de sobreesfuerzo, lo más probable es que terminemos quemados. De hecho, no existe una única definición de lo que es sostenibilidad, ya que cada uno de nosotros, como personas, tenemos una necesidades y estrategias concretas para funcionar mejor.

 

¿Cuál es tu definición de sostenibilidad?

 

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