Scrum no existe, son los padres

David Roncero

El otro día en el canal de Slack que tenemos para compartir libros y referencias, Tino compartió como lectura recomendada “El espiritu de scrum” de Alan Cyment. Diego se unió a la recomendación y, aunque he reducido el número de lecturas sobre Scrum, decidí leerlo para tener opinión propia. En resumidas cuentas el libro es muy recomendable como introducción a Scrum, como concepto, no como marco de trabajo. Me explico.

Existe una diferencia entre la mal llamada metodología o marco de trabajo Scrum y los valores y actitud Scrum. ¿Y cuál es la diferencia? El marco de trabajo Scrum es una serie de comportamientos del equipo que se sostienen sobre unos valores para conseguir un objetivo. La actitud Scrum es la vivencia interna y personal que cada uno hace de los valores. Ante esto se plantean varias posibilidades: se puede implantar el marco de trabajo de Scrum sin tener actitud Scrum, se puede tener actitud Scrum y no implantar el marco de trabajo y se puede implantar el marco de trabajo Scrum con una actitud Scrum.

En mi opinión, lo más importante y lo que no debe faltar para un cambio en la forma de trabajo es facilitar la actitud Scrum, es decir, cultivar la transparencia, la confianza, la comunicación cara a cara, las conversaciones, el foco, la efectividad. Sin esto, las prácticas de Scrum son meros comportamientos sin base; es como cuando los niños cogen un plato redondo y lo utilizan como volante: ejecutan los movimientos pero no consiguen el objetivo. Lo importante y lo que hay que tener claro a la hora de implantar el marco de trabajo Scrum, como cualquier otra metodología o cambio metodológico organizacional, es cuál es el objetivo a conseguir.

Si tu objetivo es implantar la metodología Scrum ya estás empezando mal.

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